Como pasaba en tantas otras escuelas del país, antes de la llegada de Conectar Igualdad, en la CEP N° 34 de la provincia de Chaco había apenas unas pocas computadoras. “Eran cuatro alumnos en cada máquina, eso no los motivaba. Con la posibilidad de tener cada uno su propia netbook, como pasa ahora, es muy distinto. Esto sí los incentiva”, decía una docente de ese establecimiento al equipo de Seguimiento y Evaluación del Ministerio de Educación que estuvo de visita para entrevistar a profesores, directivos, estudiantes y padres a fin de elaborar su Informe 2011 sobre el primer año del Programa Conectar Igualdad.
Lo repiten, palabras más, palabras menos, tantos docentes, cuando se les pregunta cuál es el impacto que perciben desde la llegada de Conectar Igualdad al interior de las aulas. También los alumnos. “Antes teníamos computadoras, pero eran solo doce para veintitantos. No alcanzábamos a tener una máquina para cada uno. Ahora que cada estudiante tiene su netbook, la clase es más divertida y podemos ir más rápido, porque todo es más dinámico”, nos contaron alumnos de la IPEM Nº 48 “Presidente Roca”, de la provincia de Córdoba.
Las netbooks también facilitan a los estudiantes el acceso a los contenidos, especialmente entre los sectores más vulnerables. Así lo expresaba la directiva de una escuela de General Pico, provincia de La Pampa: “Además de la motivación que generan las netbooks, está el acceso a la información. Hoy muchos chicos que no compran libros pueden acceder a ellos a través de internet”.
Ellos quieren trabajar con esta herramienta.
Hay una profesora que da clases en el primer módulo de una escuela técnica de Barranqueras, provincia de Chaco. Le pasa siempre en los últimos meses: apenas entra en el aula, los chicos le preguntan: “¿Seño, vamos a usar la computadora?”. Dice esta docente: “uno siente esa motivación, que ellos quieren trabajar con esta herramienta. Se ve no tanto por el comentario sino más bien por la actitud de los chicos”. Y no habla solo del modo en que se acercan al aprendizaje sino también de las relaciones entre compañeros: “Los chicos se ayudan mucho, quizás eso antes, en el modo tradicional, no pasaba. Por ejemplo, si uno dice “no anda mi computadora”, enseguida otro le responde “esperá, la mía ya está cargada”. Entonces, además de mayor motivación se da también, y de modo notorio, más solidaridad”:
Mayor entusiasmo significa también cambios que impulsan a toda la comunidad educativa. “A veces los mismos chicos te traen soluciones a algunos problemas técnicos, después de haberlos investigado mucho. Tenemos la ventaja de que nuestra escuela tiene orientación en Informática. Está bueno porque nos obliga a nosotros a avanzar”, contó un docente acerca de sus alumnos de tercer año en el Colegio Polimodal N° 742, de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. El fervor por las TIC también se percibe desde este lado, en el registro consciente de los profesores para seguir avanzando, formándose y ocupando el rol docente en ese vínculo de aprendizaje.
El entusiasmo es un efecto que no solo tiene lugar en el presente. Ayuda a soñar el futuro y a construirlo desde el presente, como dijeron alumnos de la Escuela Nº 16 de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires: “Empezamos a pensar que podemos tener una salida laboral. Por ese lado está bueno, porque nos motiva a seguir estudiando”.
Fuente: Equipo de Seguimiento y Evaluación de Conectar Igualdad del Ministerio de Educación de la Nación /www.educ.ar







